Igual que hay romances de años
o amores que duran días,
hay miradas que sonríen
y sonrisas que enamoran.
Cuéntame con tu mirada,
que me muestren tus labios
de qué se habla en tu patio
o el verdor de tu jardín.
Sigue cantándome,
que no hay verso más bonito
ni canción más profunda
que la estallante melodía de tu risa.
Desconfía de los rumores,
porque no me cautivan los balcones;
que hay fachadas ricas, llenas de adornos,
maestras del engaño y la conveniencia
con miseria entre sus paredes
y vecinos de cartón piedra.
Mientras tanto,
yo,
que no soporto ver desordenados
mi pecho, mi vientre y mi nombre
por otra persona,
temiendo volverme un esclavo,
al verte
entiendo que no hay nada más puro
ni mayor libertad en esta vida
que la de tener como única patria
un pecho, un vientre, un nombre
correspondido, verdadero e infinito.
Si fuera preso de ese amor exaltado,
yo sería un feliz condenado.
Cuando nos terminemos el último vino,
amada carcelera,
tira la llave de mi prisión
y disfrutemos de nuestra íntima libertad
hasta que se nos acabe el tiempo
y el viento nos lleve hasta el océano.
domingo, 2 de febrero de 2020
sábado, 4 de enero de 2020
Remordimiento
Sin quererlo, me abruma el precipicio
del tiempo respirado…
La doliente penumbra del camino
sin horizonte claro.
Qué cerca está el recuerdo del olvido,
como un sol milenario
que se vierte en el fondo del abismo
cuando llama el ocaso.
Poco queda en el breve desvarío;
un gozo enamorado,
una mirada al pasado vacío,
una orilla y un prado.
del tiempo respirado…
La doliente penumbra del camino
sin horizonte claro.
Qué cerca está el recuerdo del olvido,
como un sol milenario
que se vierte en el fondo del abismo
cuando llama el ocaso.
Poco queda en el breve desvarío;
un gozo enamorado,
una mirada al pasado vacío,
una orilla y un prado.
sábado, 21 de diciembre de 2019
VII
La luz de la mañana
se hincha entre las hojas de la palmera.
El delicado canto
del primer mirlo, la postrera estrella
adornando la lejana espadaña.
¡El descanso, la apacible glorieta!
Borbotean las aguas cristalinas
sobre el mármol de la fuente serena.
se hincha entre las hojas de la palmera.
El delicado canto
del primer mirlo, la postrera estrella
adornando la lejana espadaña.
¡El descanso, la apacible glorieta!
Borbotean las aguas cristalinas
sobre el mármol de la fuente serena.
domingo, 8 de diciembre de 2019
Idilio renovado
No quise conocerte, pero te vi
tras los huecos que dejaste en tu figura,
quizás buscando una orilla
donde descansar del aire envenenado.
Quieto estuvo el mar
donde resonaron
los rumores de tu presencia.
Te miré sin querer saber de ti,
como un niño miedoso,
y a tu alrededor verdeaba la yerba
con la luz de abril,
bajo un sol en plenitud cuyos rayos
ardientes y violentos
iban desvelando la verdad de mi deseo.
Ahora, cuando quiero ser dueño de mi libertad
me hallo todo desordenado, inmerso en ti,
condenado a la verdad serena
de tus labios,
donde marcas el tiempo en cada beso estrechado
y donde todo es, al fin,
el comienzo de una ventura sin rumbo.
No debí mirarte la primera vez que apareciste.
A quién pretendo engañar…
Si quise conocerte desde el primer instante que te vi.
tras los huecos que dejaste en tu figura,
quizás buscando una orilla
donde descansar del aire envenenado.
Quieto estuvo el mar
donde resonaron
los rumores de tu presencia.
Te miré sin querer saber de ti,
como un niño miedoso,
y a tu alrededor verdeaba la yerba
con la luz de abril,
bajo un sol en plenitud cuyos rayos
ardientes y violentos
iban desvelando la verdad de mi deseo.
Ahora, cuando quiero ser dueño de mi libertad
me hallo todo desordenado, inmerso en ti,
condenado a la verdad serena
de tus labios,
donde marcas el tiempo en cada beso estrechado
y donde todo es, al fin,
el comienzo de una ventura sin rumbo.
No debí mirarte la primera vez que apareciste.
A quién pretendo engañar…
Si quise conocerte desde el primer instante que te vi.
domingo, 1 de diciembre de 2019
V.
Brisa del lago,
quieta,
bañada de horizontes,
¡cómo elevas, con deseo, mi ilusión!
Gota del lago,
agitada,
colmada de estrellas,
¡cómo huyes, sin sentido, con mi amor!
quieta,
bañada de horizontes,
¡cómo elevas, con deseo, mi ilusión!
Gota del lago,
agitada,
colmada de estrellas,
¡cómo huyes, sin sentido, con mi amor!
sábado, 23 de noviembre de 2019
Mirada
Mientras río y vuelvo a otro tiempo,
buscando la ilusión vaga de la primera juventud,
la luz va buscando entre los naranjos
un último lugar donde regar la atmósfera calmada.
Tú, elegante y frágil, me invitas a tu mundo
de torres, lagos y finos rayos,
dejándome entrever tu perfecta inseguridad,
trastocando los ecos de un canto que tiñe el aire
con su melancolía.
Desaparece la soledad tras tu mirada,
porque hay atardeceres rojos, altos y serenos
que dibujan en tus ojos pardos un cielo inmenso
mientras nos abrazamos y aparto el cabello de tu cuello.
jueves, 14 de noviembre de 2019
La mañana de mediados de noviembre
Qué anodinas son estas mañanas. No llegan a ser grises porque
quieren romper a blancas, haciéndome entornar los ojos cuando me asomo por el
balcón. La urbanización está como siempre, en calma; sólo Balduino, el portero,
interrumpe la estampa con sus tareas matutinas. Me siento con la intención de
trabajar y me sirvo un café. Tardo tanto en acabármelo que el último tercio me
lo bebo frío. Mientras trabajo voy escuchando rock. Mi madre me llama y nos
entretenemos viendo cómo se pelean los dos gatos de la comunidad. En poco más
de diez minutos dirán quién es el premio Cervantes. Veremos a ver quién es el
premiado: las quinielas apuntan a que este año será un hispano peninsular. Qué anodinas
son estas mañanas.
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