sábado, 23 de noviembre de 2019

Mirada


Mientras río y vuelvo a otro tiempo,
buscando la ilusión vaga de la primera juventud,
la luz va buscando entre los naranjos
un último lugar donde regar la atmósfera calmada.

Tú, elegante y frágil, me invitas a tu mundo
de torres, lagos y finos rayos,
dejándome entrever tu perfecta inseguridad,
trastocando los ecos de un canto que tiñe el aire 
con su melancolía.

Desaparece la soledad tras tu mirada,
porque hay atardeceres rojos, altos y serenos 
que dibujan en tus ojos pardos un cielo inmenso 
mientras nos abrazamos y aparto el cabello de tu cuello.

jueves, 14 de noviembre de 2019

La mañana de mediados de noviembre


Qué anodinas son estas mañanas. No llegan a ser grises porque quieren romper a blancas, haciéndome entornar los ojos cuando me asomo por el balcón. La urbanización está como siempre, en calma; sólo Balduino, el portero, interrumpe la estampa con sus tareas matutinas. Me siento con la intención de trabajar y me sirvo un café. Tardo tanto en acabármelo que el último tercio me lo bebo frío. Mientras trabajo voy escuchando rock. Mi madre me llama y nos entretenemos viendo cómo se pelean los dos gatos de la comunidad. En poco más de diez minutos dirán quién es el premio Cervantes. Veremos a ver quién es el premiado: las quinielas apuntan a que este año será un hispano peninsular. Qué anodinas son estas mañanas.