jueves, 14 de noviembre de 2019

La mañana de mediados de noviembre


Qué anodinas son estas mañanas. No llegan a ser grises porque quieren romper a blancas, haciéndome entornar los ojos cuando me asomo por el balcón. La urbanización está como siempre, en calma; sólo Balduino, el portero, interrumpe la estampa con sus tareas matutinas. Me siento con la intención de trabajar y me sirvo un café. Tardo tanto en acabármelo que el último tercio me lo bebo frío. Mientras trabajo voy escuchando rock. Mi madre me llama y nos entretenemos viendo cómo se pelean los dos gatos de la comunidad. En poco más de diez minutos dirán quién es el premio Cervantes. Veremos a ver quién es el premiado: las quinielas apuntan a que este año será un hispano peninsular. Qué anodinas son estas mañanas.


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