viernes, 18 de octubre de 2019

II.


Alguna vez, vencida la noche,
procuraste ser viento de un solo paisaje
como un reloj sin tiempo, como una pisada 
que la lluvia descose de tu memoria.

Nadie te conoce mejor que la espesura.
Ahora sabes que tus certezas lo son
porque aguardan a ser movidas,
deslumbradas por una tibia luz.

Todo está por caminar, 
pero tú ya sabes que en este paseo azul
donde los rayos del sol perfilan nuestros rostros,
donde nuestras verdades paran a balancearse,
perdurará la ilusión del verano recién inaugurado.

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