Hay un violín apoyado
en la basa.
Dos espectros en cada hornacina -bajo el sol, claro el tono-
te recuerdan quién fuiste,
en tu huida particular hacia adelante.
Dos espectros en cada hornacina -bajo el sol, claro el tono-
te recuerdan quién fuiste,
en tu huida particular hacia adelante.
Sólo la voz te sirve
como instrumento
en un palacio de cristal, tratando de verte
reflejado en sus paredes.
en un palacio de cristal, tratando de verte
reflejado en sus paredes.
Ya te lo dijeron a la
entrada. Tu figura
permanece más allá, aguardándote en mitad
de la noche, en un camino sin despedida.
permanece más allá, aguardándote en mitad
de la noche, en un camino sin despedida.
Mientras tanto, la
poesía permanece ingrávida
entre retablos montañesinos, en un tiempo -el tuyo-
donde escribir es herir. En una travesía -la tuya-
donde amar es volver.
entre retablos montañesinos, en un tiempo -el tuyo-
donde escribir es herir. En una travesía -la tuya-
donde amar es volver.
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